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¿Llevas años sin #estudiar y vas a opositar? #Consejos para lo que te espera

El Gobierno anunció este verano el lanzamiento de una oferta de empleo de 20.000 plazas para 2017. Para conseguir uno de esos puestos en la administración pública hay que pasar por las oposiciones, un suplicio de por sí que se hace más cuesta arriba si, además, has perdido el hábito de estudio.

En esa situación se encuentran las personas que hacen la oposición tras quedarse en paro o cansadas de la empresa privada, entre otro sinfín de motivos. Hablamos con varias que afrontaron estas pruebas tras años sin estudiar y han aprobado. Estos son sus consejos, acompañados de la visión profesional de dos expertos.

1. Asume que opositar es un trabajo

“Opositar no es como ir al instituto o a la universidad. Cuando preparamos estos exámenes, tenemos vidas más complejas”, dice la coordinadora de la red de academias de preparación MasterD, Bárbara Ibáñez. “La clave es encontrar un hueco. Debemos ser constantes”, añade. Sigue leyendo

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¿Cómo escribirías un email a un tutor, #profesor, etc?

 

Escribir un correo electrónico es realmente sencillo, pero si lo haces para un profesor existen puntos que no puedes dejar pasar.

Hoy en día todo mundo sabe cómo mandar un correo electrónico puesto que no es nada del otro mundo, solo basta con tener una cuenta, redactar lo que necesitas, escribir la dirección del destinatario agregar un asunto y listo, puedes enviarlo, y en cuestión de segundos estará en la bandeja de entrada de la otra persona.

A lo largo de la carrera es común que tengas que realizar este procedimiento varias veces, no sólo a conocidos o para solicitar información, sino también a varios profesores, algo a lo que debes poner mucha atención ya que no puedes dirigirte a un profesor igual que a tu amigo de toda la vida. Sigue leyendo

#ERASMUS, saca el máximo partido con estas claves.

 

¡Que no se te pase ningún punto de la lista que te aconsejamos y seguro que tu estancia será magnífica!

De los programas de intercambio europeo, Erasmus es sin duda el más famoso de todos desde su instauración en 1987, de hecho más de 2 millones de estudiantes han viajado al extranjero en el marco de este programa y cada año 120.000 estudiantes emprenden viaje a la Unión Europea para cursar una parte de sus estudios.

Si eres de los elegidos o pretendes ser uno de ellos, es importante que revises y consideres los siguientes consejos que harán que aproveches al máximo tu estancia con dicho programa.

Antes de nada es importante que elijas bien el destino, ya que son más de 30 países los inscritos en este programa (algunos de ellos no pertenecientes a la Unión Europea); así que piensa cuáles son tus preferencias, qué nivel de adaptación tienes, y hasta qué tan difícil para ti es el idioma. Sigue leyendo

Consejos para redactar un #email de en #inglés

 

Escribir un email es un arte, y más si lo haces en una lengua que no es la tuya. Cada idioma tiene sus propios códigos y el inglés no es una excepción. Si quieres que tu correo electrónico en inglés no termine en la papelera, estas son las claves que debes tener en cuenta.

Empieza de forma adecuada

Recibimos decenas de emails cada día y dependiendo del asunto a tratar y del receptor, todavía más. La fórmula tradicional es comenzar con un “Dear” seguido del nombre del destinatario.

Otros formatos como “Hi” o “Hello” pueden resultar demasiado coloquiales.

Cuida la introducción

Entre las fórmulas más elegidas para comenzar un email se encuentran expresiones como “I hope you’re doing well”, “I hope this finds you in good health”, “I hope you’re having a great week” o “I trust you are well”.

En realidad no tiene nada de malo, sólo que están tan utilizadas que han perdido parte de su sentido. Si tenemos en cuenta que esta introducción determinará si la persona termina o no leyendo el correo, mejor cuidarla. Desde Grammarly ofrecen cinco interesantes consejos.

El primero es no poner nada en absoluto, saltarse cualquier fórmula e ir directamente al grano. Según un estudio de la app de emailing Boomerang, los emails con entre 75 y 100 palabras son los que reciben mejores respuestas. N desperdicies caracteres con palabras vacías.

La segunda alternativa pasa por poner algo personal. Si te diriges a una persona en busca de una colaboración puedes hablarle sobre uno de sus logros profesionales. Así será más fácil captar su atención. Puedes referirte al último artículo suyo que has leído o a cualquier otra cuestión.

En tercer lugar, empieza con una declaración de intenciones: “I know you’re swamped, so I’ll be brief”. Estar ocupado tiende a ser sinónimo de importancia y a tu interlocutor le encantará saber que vas a ir al grano con tu email. Después sólo resta que cumplas con lo prometido.

En cuarto lugar, se puede empezar creando una conexión, algo muy útil para emails “en frío”. Un simple “We met at…” romperá el hielo.

Por último, siempre quedará el recurso de la clásica conversación de ascensor con una frase como: “How are things in New York? I hope you’re keeping cool during the heat wave” o “Hope your summer’s off to a great start. Is it vacation time yet?” que no va a aportar gran cosa, pero que puede servir como punto de introducción.

Desarrolla tu idea

Tras la introducción llega la parte central del email, en la que exponer de forma clara y, a poder ser concisa, el motivo del email. Para hacerlo nada como una frase que así lo índice. “I am writing to enquire about …”. “I am writing I order to…” o “I am writing in reference to …” son formulas clásicas que siempre funciona.

Recuerda que la mayoría de personas leen los emails en diagonal y por encima, así que es preferible usar frases cortas.

Acierta con el cierre

Por último, antes de terminar el email es importante dar las gracias a tu lector una vez. Estas fórmulas te ayudarán a conseguirlo:  “Thank you for your patience and cooperation” or “Thank you for your consideration”.

Puedes completarlas con una invitación a mantener el contacto como: “If you have any questions or concerns, don’t hesitate to let me know” o “I look forward to hearing from you”.

Termina cerrando el email con una de las siguientes fórmulas: “Best regards”“Sincerely”, o  “Thank you”. Evita expresiones menos formales como “Best wishes” o “Cheers”.

 

Visto en: APRENDEMAS

¿Se deben incluir las #becas en la declaración de la #renta?

 

Durante el curso 2015-2016 el Estado repartió un total de 1.472 millones de euros en becas para estudios. A pesar de que se destinó un presupuesto un 6,8 % menor, ese curso hubo más personas becadas, aunque con un importe ligeramente inferior.

No todas las becas se tienen que declarar ante la Agencia Tributaria, pero existen algunos casos en los que estaremos obligados. Para sacarnos de dudas, desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com nos explican en qué casos deberemos pasar cuentas con Hacienda.

¿En qué casos no hay que declarar las becas de estudios?

Cualquier subvención o ayuda recibida por personas que no realizan actividades económicas está considerada como ganancia patrimonial, por lo que hay que declararla ante Hacienda, por tanto, las becas no serían una excepción.

No obstante, las becas se conceden normalmente a personas que tienen problemas económicos, por lo que existen algunos casos que tienen un tratamiento diferente y, por tanto, están exentas de gravamen. Sigue leyendo

10 trucos para superar la #ansiedad de los #exámenes

Llega el momento de los exámenes, el momento de más nervios del año y son habituales las escenas de pánico, de miedo, ante la responsabilidad que se afronta, ante jugarse un año, o más de estudios, en unas cuantas horas. Para combatir estos males traemos aquí una serie de consejos, recogidos de la web http://www.psichologytoday.com de Ilene S. Cohen titulado “10 sencillos consejos para controlar la ansiedad y los ataques de pánico” .

Lo cierto es que hay ocasiones en las que nos damos cuenta de nuestro ritmo cardíaco se acelera, nos cuesta respirar, tenemos palpitaciones y nos falta de aliento. Todos estos son síntomas de un ataque de pánico, que pueden ir acompañados de ansiedad. Pueden aumentar incluso, dando lugar a temblores incontrolables, sudoración, opresión en la cabeza o sensación de asfixia. Estamos sometidos a una presión, en este caso por la proximidad de los exámenes, y tenemos que aprender a controlar estos ataques de pánico o, incluso, de ansiedad. Sigue leyendo