10 #errores que deberás evitar cuando preparas un #examen

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Preparar un examen puede ser sencillo si tratas de evitar errores frecuentes que, en algún momento de nuestra vida académica, todos hemos cometido. Se trata de identificarlos para poder eliminarnos de nuestras rutinas de estudio. Una vez encaminados en el método correcto, es cuestión de ponerle ganas, tiempo y actitud.
1. No debes estudiar el día antes del examen. Lo que no sepas hasta entonces será complicado que lo aprendas la víspera. Ese día está reservado para repasar, hacerte unos buenos resúmenes… La preparación de un examen debe hacerse con tiempo y tranquilidad.
2. No fijarse objetivos. Es un error ponerse a estudiar, primero sin saber bien lo que entra ni qué es lo que tienes en tus apuntes y, después, es otro error hacerlo sin tener un objetivo concreto y que te motive alcanzar: una determinada nota (si es más alta, más estudiarás y con más ahínco), pasar de curso, lograr una matrícula, entrar en la universidad, conseguir un trabajo, obtener una beca… Se trata de mejorar durante el proceso de estudio para obtener un aliciente añadido.
3. No repasar lo que día a día ves en clase. Es aconsejable llevar la materia al día. Si lo haces así, cualquier duda que surja por el camino podrás resolverla casi inmediatamente. Lo mismo si te surgen durante el transcurso de la clase, deberás consultarlas en ese mismo momento. Si vas asimilando la materia poco a poco, no tendrás que pegarte una gran panzada final. Ganarás tiempo y asimilarás mejor los conceptos.
4. No fijarse horarios. Es muy bueno tener una rutina de estudio, organizarte y programarte el trabajo que tienes por delante. Tantos temas al día, finalizar unas tareas durante la semana… Un horario bien ajustado, el mismo todos los días, hará que aproveches mejor el tiempo. Escribe lo que te toca estudiar cada día y táchalo cuando lo hayas hecho. Es una gran sensación y te ayudará a visualizar lo que has terminado y lo que te falta.

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5. Los apuntes. Un error frecuente a la hora de preparar los exámenes se remonta al momento de toma de apuntes. Si los tomas bien, el proceso de aprendizaje posterior será mucho mejor.
6. No descansar lo suficiente. Para que tu mente rinda debes estar descansado. Duerme las horas que necesites al día (ya sabéis, entre 7 y 8 es lo adecuado, aunque cada uno sabe lo correcto para él) porque si vas con sueño a clase o te pones con sueño frente a la materia de estudio rendirás mucho menos, o nada. También deberás hacer paradas durante el estudio, más o menos cada hora, para estirarte y descansar un poco. Las mejores horas para interiorizar conocimientos son las primeras del día puesto que tu cerebro está más alerta y descansado. ¿Si tienes sueño, vas a tener ganas de estudiar?
7. Tener un mal ambiente de estudio. El lugar donde te pones a estudiar repercute directamente sobre tu rendimiento, tanto para bien como para mal. Si estás mal colocado, con distracciones, poca luz, calor, el teléfono cerca, un whatsapp que entra, vamos a mirar el Facebook un poco, etc. el estudio se verá afectado. En cambio, si tu mesa está bien colocada, estás aislado de posibles distracciones (nada de estudiar con la tele encendida), tienes buena luz, mantienes una postura correcta, todo ello te ayudará a estudiar mejor, con más ganas, más alerta y activo.
8. Relacionado con el punto anterior, otro error frecuente consiste en estudiar tumbados. Como ya comentamos, también la postura influye en el rendimiento, y hacerlo sentados hará que mantengamos mejor la atención en nuestros libros o apuntes. Si estamos tumbados favoreceremos la aparición de dolores y la llegada del sueño.
9. Estudiar con otra persona. Hay personas que incluso lo prefieren, pero existen estudios que aseguran que estudiar uno solo es más eficaz que hacerlo acompañado. Estudiar en grupo implica que se habla más, que puede haber más distracciones… Es bueno en ocasiones para resolver dudas, pero lo mejor será estudiar individualmente y después consultarlas con los demás.
10. Empezar con lo fácil. Lo más habitual es precisamente esto, comenzar con la parte o asignatura más sencilla, pero lo que se recomienda es hacerlo al revés, es decir, iniciar el estudio con aquello que nos resulta más farragoso, ya que al comienzo estamos más descansados, por lo que será mejor para interiorizar lo complicado y dejar lo fácil para cuando estemos más cansados al final del día.

Visto en: Becasestudio

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