Clave para #aprender un #idioma: el descanso del cerebro

erasmus idiomas

Aprender un idioma nuevo no es fácil y ahora se puede demostrar que el grado de dificultad también depende de nuestro cerebro. Y es que un nuevo estudio realizado en la Universidad de Washington determina que la forma en la que funciona el cerebro de una persona cuando está en reposo puede ayudar a saber la rapidez con la que puede aprender un idioma. Con el análisis de la actividad cerebral de cinco minutos en estado de reposo basta para saber cuánto nos costará aprender un nuevo idioma.

La Oficina de Investigación Naval (ONR) patrocinó este estudio, que es el primero en usar los patrones de ondas cerebrales en reposo. Y es que como explica el doctor Ray Pérez, que supervisa la investigación, la misma “podría permitir desarrollar un proceso de selección más eficaz sobre quienes pueden aprender otros idiomas de manera más rápida” y añade “es importante para la comunidad de inteligencia militar, que necesita lingüistas con fluidez en una gran variedad de idiomas”.

El estudio se desarrolló con 19 personas de entre 18 y 31 años sin experiencia previa en aprender francés. De esta manera, los voluntarios acudían dos veces por semana durante ocho semanas para recibir clases de francés de 30 minutos. Las lecciones se impartían mediante un programa de ordenador de inmersión, de realidad virtual llamado Lengua de trabajo y el sistema de Formación Cultural.

Durante cinco minutos antes y después del programa de ocho semanas de aprendizaje, los encargados del estudio hicieron que los participantes se tranquilizaran, cerraran los ojos, respiraran profundamente. Mientras, les colocaron un auricular que medía la actividad cerebral en estado de reposo de la corteza cerebral, un área del cerebro crucial para la memoria, la atención y la percepción.

El resultado es que la forma en la que descansa nuestro cerebro nos permite aprender más o menos rápido un idioma

El doctor Chantel Prat, autor del estudio, explica que “las ondas cerebrales que registramos reflejan disparos sincronizados de grandes redes de neuronas. Encontramos que las redes más grandes de las frecuencias estaban en “beta” (frecuencias del cerebro asociadas con el lenguaje y la memoria) y los estudiantes que las tenían más rápidas aprendieron francés de manera más rápida”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no sólo la actividad cerebral determina la facilidad para aprender un idioma.También tiene que ver la motivación, los hábitos de estudio y los métodos de práctica, que pueden acelerar o ralentizar el proceso.

La siguiente etapa de la investigación de Prat se centrará en mejorar y acelerar la actividad cerebral en estado de reposo a través del entrenamiento neurofeedback, algo así como un entrenamiento que agranda la materia gris del cerebro con juegos y ejercicios mentales de la cognición como rompecabezas.

 

Visto en: MASTERMAS

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