#Claves para #estudiar una carrera en el extranjero

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Estudiar una carrera en el extranjero es, en general, más caro que hacerlo en España e, incluso, puede llegar a superar el coste de lo que supondría cursarla en el país en una universidad privada. Sin embargo, a la hora de tomar la decisión de marcharse o no al exterior para formarse, no solo deben primar criterios económicos porque hay programas y becas que pueden ayudar a reducir ese gasto notablemente e, incluso, es posible no tener que pagar tasas académicas, entre otras ventajas.

Además, la formación en el exterior no es aconsejable verla solo como un gasto, sino más bien como una inversión porque estudiar en una u otra universidad marca claramente el futuro laboral de una persona. De hecho, hay facultades o centros universitarios que son un “billete” hacia un empleo porque los titulados que salen de sus aulas están reconocidos a nivel mundial por la formación que reciben.

Pero, como en toda inversión que se hace, hay que sopesarla bien antes y tener en cuenta si el país y el universidad elegida es la adecuada y la más conveniente para conseguir el objetivo que se quiere, la formación que se va a realizar, los requisitos de acceso –que es clave cumplir-, y la cantidad de dinero que se va a precisar porque no solo hay que estudiar, sino vivir en el país de destino. Así que toca también hacer números y unas cuentas con calculadora en mano para ver qué posibilidades hay de invertir en formación y conseguir el mejor retorno, es decir, la mayor capacitación profesional y empleabilidad.

Los destinos y las posibilidades para estudiar en el exterior son múltiples, además de haber diferentes requisitos y costes dentro de un mismo país en función de la universidad que se estudie y de si ésta es pública o privada, entre otras variables.

En general, los españoles suelen optar más por países europeos al estar España dentro de la Unión Europea y disfrutar de diferentes programas que facilitan la movilidad como el Erasmus. Además, los requisitos de entrada son más fáciles porque no es habitual que se precisen visados y suele ser suficiente con el Documento Nacional de Identidad o pasaporte, aunque varía en función del destino y la duración de la estancia. Los principales destinos que, año tras año, encabezan el ranking del Top 3, según datos de la Comisión Europea, son Alemania, Francia y Reino Unido.

Por ejemplo, en Alemania, la matrícula suele ser más baja en comparación con otros países e, incluso, hay universidades en las que es gratis porque la mayoría de ellas cuentan con financiación estatal. La cantidad a abonar oscila según el estado federal en el que se vaya a estudiar. Por ejemplo, en Bayern, Hamburgo, Nordrhein-Westfalen y Baja Sajonia se cobran derechos de matrícula, que suelen oscilar en torno a los 500 euros por semestre. En el resto, no se abona nada por este concepto y solo se fijan tarifas para estudiantes de tiempo prolongado o bien de segunda titulación. Sin embargo, las universidades privadas son más caras y se puede llegar a pagar alrededor de 20.000 euros al año.

Los estudiantes que elijan Alemania también tienen que tener en cuenta que existe la cuota semestral, que cubre los gastos de administración y financiación de cafeterías, áreas deportivas, viviendas residenciales y billete de autobús, entre otros conceptos por los que hay que abonar entre 150 y 200 euros. Y, por supuesto, no hay que olvidarse de que el idioma oficial es el alemán por lo que es frecuente tener que aportar una certificación de conocimientos con un nivel 2 en el examen DSH o bien nivel 4 en el TestDaF.

Para vivir en este país, las diferencias son notables según dónde se resida y si es un área con escasez o no de viviendas, entre otros criterios. A modo orientativo, una residencia puede costar entre 200 y 400 euros y una habitación en un piso compartido entre 300 y 500 euros. A todo ello, hay que sumarle gastos de alimentación y ocio. Por ejemplo, una cerveza nacional cuesta tres euros. En total, hay que calcular unos 800 euros al mes de gastos, según el Ministerio de Educación alemán.

Junto con Alemania, muchos españoles optan por ir a estudiar a Francia. En este país, las matrículas de las universidades en general tampoco son de las más elevadas, aunque hay disparidad según los centros, oscilando la matrícula entre los 150 y los 900 euros por trimestre. A esta cantidad, hay que sumar que unos 500 euros mensuales para vivir en el país, aproximadamente, según datos del Gobierno francés.

A la hora de elegir este destino uno de los principales cuidados que hay que tener es que hay muchos programas que no se imparten en la lengua oficial, que es el francés, sino en inglés por lo que en los requisitos de acceso es posible que se exija conocimiento de una lengua u otra. La ventaja de este destino es que, al ser los españoles ciudadanos de la Unión Europea, hay que seguir el mismo proceso para la admisión que un francés.

El Reino Unido es otro de los focos de atracción de estudiantes españoles. En este caso, la situación cambia y los costes de estudiar allí se pueden disparar porque se encuentran en este país algunas de las universidades más caras del mundo, pero también de las más prestigiosas. Pero, una vez más, depende de la procedencia del alumno porque para los ciudadanos de la Unión Europea el precio suele ser igual que para los nativos.

Según datos del QS Top Universities y de acuerdo con la evaluación de las tasas de matrícula del curso 2015-2016, estudiar en la Universidad de Cambridge tanto para un estudiante nacional como para uno de la Unión Europea ronda los 12.258 euros, cantidad que es similar en la Universidad de Oxford, la University College de Londres y el Imperial College de Londres. No obstante, en Inglaterra y Gales, el coste es de hasta 9.000 libras al año, mientras que en Irlanda del Norte suele rondar las 3.575 libras. Sin embargo, en Escocia, por ejemplo, los grados son gratuitos para los estudiantes europeos, según datos de British Council.

El coste de vivir allí depende mucho de la zona que se elija porque hay grandes diferencias entre poblaciones. Londres es una de las áreas más caras para estudiar y el gasto puede duplicar el de Irlanda. Por ejemplo, según datos de Universia, en el Reino Unido una cerveza nacional puede costar 4,44 euros y una entrada de cine 11,41 euros.

Una de las ventajas de estudiar en el Reino Unido es que se aceptan las calificaciones españolas y no es necesaria en la mayoría de los centros una prueba de acceso a la universidad. Además, el proceso de admisión está centralizado para los estudiantes de Grado a través de Universities & Colleges Admissions Service (UCAS). No hay que olvidarse de presentar títulos oficiales del nivel de inglés como el IELTS, aunque hay centros que hacen sus propios exámenes.

En otros países europeos, hay también algunas particularidades. Por ejemplo, en Dinamarca, los ciudadanos de la Unión Europea no pagan tasas, mientras que en Estonia se paga entre 1.600 euros y 7.500 euros. Además, Eslovenia establece límites a la entrada de estudiantes, al igual que Austria que fija cuotas en algunas titulaciones como es el caso de Medicina y, además es preciso saber alemán. En Bélgica también hay algunas limitaciones en titulaciones como Medicina para la que hay que hacer un examen especial del Gobierno.

 

Visto en: APRENDEMAS

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