5 formas erróneas de pedir un #aumento

burnout

Estas son las 5 maneras típicas en las que podemos meternos de cabeza en el cenagal… ¡y dejar nuestro sueldo congelado un año más!

  1. A “PIÑÓN FIJO”

Abordar al jefe cuando está preocupado u ocupado es la mejor manera de obtener un ‘no’ como respuesta (y te lo has ganado por no prestar atención). Lo más triste del caso es que en realidad el ‘no’ te lo ha dado porque antes se ha enfadado con otra persona por algo que no tiene nada que ver ni contigo ni con tu aumento de sueldo… o sencillamente te lo ha dado porque en ese momento tenía ardor de estómago. Ahora a ver cómo conviertes un ‘no’ en un ‘sí’… La próxima vez espera al momento y lugar adecuados: cuando el jefe está de buen humor, tus probabilidades aumentan drásticamente. Afina tus sentidos para captar con acierto la conveniencia del momento. Si no es el momento adecuado, simplemente espera: detrás de cada tempestad siempre hay una calma. 

2. HACER UN “JOHN WAYNE”

No te pongas muy chulito. Intentar hacerle un pulso a tu empresa es lo mismo que intentar comerse una lima a dentelladas. No hay nada que hacer: la banca siempre gana. Que no se te escape la más mínima expresión de amenaza. Lo que necesitas es conectarte a una actitud humilde, pero al mismo tiempo firme, planteando tus argumentos desde el convencimiento de que te lo mereces, pero al mismo tiempo desde el realismo de saber que no siempre se puede conseguir lo que uno quiere y con la sabiduría de entender que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que tu momento llegará.

3. MOSTRAR QUE ESTAMOS MÁS “QUEMADOS” QUE EL PALO DE UN CHURRERO

Sí, ya sé que llevas mucho tiempo intentándolo, que te estás dejando los cuernos en el trabajo y que lo justo sería que ahora mismo ya estuvieras ganando más. Pero a un empresario no le apetece invertir en alguien quemado, sino en alguien ilusionado. Es lógico ¿no? Seguramente tú harías lo mismo. Demuestra una vez más tu valor, afrontando esta entrevista con una actitud positiva y madura.

4. HACER UN “PORQUE YO LO VALGO”

Si no eres capaz de explicar con datos concretos el valor que aportas al negocio, de nada va a servir que cuentes tus magníficas habilidades ni tus virtudes. Si tus habilidades no dan resultados concretos, no son las habilidades en las que valga la pena invertir. Y recuerda, no se trata de explicar todo lo que has hecho durante el año: se trata de explicar lo que has conseguido. Nunca confundas ‘hacer’ con ‘lograr’: ‘hacer’ es un coste para la empresa, mientras que ‘lograr’ es el beneficio.

5. COMPARARTE CON LOS DEMÁS

Si lo que quieres es que tu jefe te explique por qué esa otra persona cobra más que tú, lo vas a conseguir. Cuanto más te compares, más le obligarás a pensar en el buen rendimiento de esta otra persona… buena campaña de marketing, sí, pero no para ti. Además, cuando hablas de los sueldos de los demás transmites sensación de falta de discreción: los salarios son algo muy personal y confidencial y el empresario piensa: “¿Acaso van por ahí explicándose el salario los unos a los otros? ¿Qué más deben andar cotilleándose entre ellos?”. La comparativa correcta para pedir el aumento de sueldo es contigo mismo: demuestra cómo tu rendimiento y el valor que aportas va aumentando cada año. Recuerda que es necesario emplear datos concretos para demostrarlo: así te colocarás en una posición de fuerza.

Visto en: El Mundo

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