Caminos y #consejos para retomar los #estudios

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Encontrar un trabajo, mejorar en el que uno tiene o pasión por aprender son algunos de los motivos por los que una persona decide volver a estudiar. Alberto, de 46 años, trabaja como conserje de 8 de la mañana a 16.00 horas de la tarde y aunque tiene que comer rápido y apenas tiene tiempo de nada, cuando sale del trabajo se marcha al Centro de Educación de Personas Adultas de Los Rosales, en el barrio madrileño de Villaverde Bajo, donde está intentando sacarse la ESO. Esta es sólo una de las opciones para los que quieren reengancharse a la educación. Orientadores, profesores y alumnos comparten con aprendemas.com algunas de ellas.

Sólo en la Comunidad de Madrid hay 69 de estos centros, que son públicos por lo que la enseñanza es gratuita. En algunos de ellos también se imparten cursos de español para inmigrantes, enseñanzas técnico profesionales (que incluyen cursos de preparación de las pruebas de acceso a los Ciclos Formativos de grado superior, y talleres operativos para alumnado con discapacidad), preparación de la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25 años y enseñanzas con soporte telemático, que son aquellas que se pueden realizar desde el domicilio del alumno o asistiendo a un centro autorizado.

“Para volver a estudiar hay que tener curiosidad por saber”

“En estos años ha habido un cambio muy grande. Antes había más alumnos por la tarde, ahora más por la mañana porque muchos no trabajan por la crisis y también por el fracaso escolar”, explica María Jesús, docente de Lengua e Inglés. “Los que vienen obligados no sacan nada, pero hay muchos que cuando llevan un tiempo se dan cuenta de que les gusta estudiar y cogen el ritmo”, afirma.

El distrito de Villaverde, en Madrid, es uno de los que más población inmigrante tiene de toda la Comunidad y eso se nota cuando se visita este Centro de Adultos. “Son muy buenos alumnos, pero en muchos casos vienen de sistemas educativos diferentes o no hablan de forma correcta el español”, señala. En las clases también se puede ver a muchas personas mayores como Mercedes, que tiene 61 años y cuando se quedó sin empleo decidió retomar los estudios.

“Empecé a trabajar con 13 años pero ahora no soy capaz de sacarme la Secundaria”, afirma entre risas. No siempre es fácil y más cuando se lleva sin estudiar tanto tiempo pero los nueve profesores también les dan pautas, técnicas de estudio y sobre todo organizan actividades motivadoras como visitas culturales, charlas para los que luego quieran continuar estudiando de cara a un empleo u organizan salidas a otros centros formativos del Distrito para que conozcan las salidas que tienen a su alcance.

Mercedes estudia porque le encanta aprender, mientras que Yerri, que tiene 19 años, retomó las clases un año después de dejar el instituto. “Me gusta el ambiente, es mucho más tranquilo. Allí todos éramos críos haciendo tonterías y no había disciplina. Aquí me he dado cuenta de que quiero seguir estudiando”, afirma. Lo compagina con su trabajo de camarero y disfruta con el inglés. Lengua le parece más difícil, sobre todo los verbos ya que al no ser español las conjugaciones no las domina muy bien.

Los alumnos tienen un límite de cuatro convocatorias para sacarse el título de la ESO pero en función de cómo vayan, los propios profesores pueden recomendarles que anulen alguna si van a faltar a clase o si no están preparados. En Los Rosales suelen cubrirse todas las plazas pero María Jesús considera que se dan demasiadas horas de clase, unas 18 a la semana con las tutorías, ya que para la gente que trabaja es muy difícil de compaginar.

Hay horario de mañana y tarde, y a todos los que quieren apuntarse se les hace una prueba inicial de Matemáticas y Lengua para saber cuál es su nivel. Si todavía no están preparados para sacarse la ESO, pueden pasar a los cursos de adaptación, que serían equivalentes a Primaria, y una vez superados pueden dar el salto al nivel I o al nivel II de manera directa, que consiste en sacarse el título de Secundaria en un año.

“Mucha gente desconoce que existen estos centros. Nos han recortado muchas cosas y hemos pasado a ser menos profesores con más alumnos“, explica María Jesús. Aún así, el trabajo es gratificante. “Las relaciones son muy cercanas. De igual a igual porque ya son mayores de edad. Algunos alumnos están a la defensiva porque vienen del fracaso escolar pero son excepciones”, prosigue. “Aquí los padres no tienen que venir a nada, ni tienen que firmar las notas”, añade para explicar que existe un reglamento interno que cada estudiante debe cumplir aunque se tienen en cuenta los casos particulares a la hora de faltar.

Si tiene que dar varios consejos para estudiar lo tiene claro: “Tener a mano papel y bolígrafo para tomar notas mientras se repasa”, “Nunca hacerlo delante de la televisión ni tener le móvil en la mesa”, y por último lo que considera la clave de todo. “Hay que tener curiosidad por saber”.

De los Centros de Adultos a la Universidad Popular

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y para ello existen organismos encargados de informar a todas las personas que quieren dar el paso, pero no saben muy bien cómo empezar. En Madrid, al igual que en el resto de Comunidades Autónomas, existen puntos de información y orientación como Emes, el Espacio Madrileño de Enseñanza Superior.

A través de su web se puede consultar cómo es el sistema universitario, que vías y en qué consisten las pruebas para acceder a la universidad, convocatorias de becas, oportunidades para profesores, enseñanzas artísticas y todas las novedades relacionadas con la formación como la posibilidad de realizar MOOCs, Cursos online masivos y abiertos (por lo tanto gratuitos) que ofertan los campus españoles.

“Nos llama mucha gente mayor, aunque hay de todo”, explica Arántzazu Brea, directora del servicio. Desde Emes ofrecen orientación virtual, telefónica y también presencial ya que se pueden concertar citas para recibir información personalizada. “En Madrid hay más facilidad para elegir porque hay mucha oferta universitaria, también de Formación Profesional. Lo que hay que tener en cuenta es la edad y la formación anterior”, recuerda.

Por ejemplo, si se quiere acceder a la universidad se puede hacer la Prueba de Acceso (conocida como Selectividad) todas las veces que se quiera mientras antes había un límite de cuatro convocatorias. Además de la que se realiza al terminar Bachillerato, hay una específica para los mayores de 25 y otra para los de 45. Existe otra vía de acceso para mayores de 40 que, en este caso, no consiste en un examen como tal sino que se valora la experiencia laboral previa.

“La gente tiene muy claro qué quiere estudiar pero no los canales que existen. Les echa para atrás todo el tema de las notas de corte”, explica Brea. Las notas de corte sirven como orientación para acceder a una carrera porque aunque no existen calificaciones mínimas sí se tiene en cuenta la nota que sacó el último alumno que accedió a dicha titulación para hacerse una idea de cuál hay que superar.

“Otras personas quieren un título pero no por trabajar sino por gusto. Tienen mucha demanda y enseguida se quedan sin plazas”. Brea se refiere a las universidades para mayores, también llamadas de la experiencia o senior y que se organizan en el seno de los campus españoles. Otra opción son las universidades populares que suelen depender de los ayuntamientos como los de Zaragoza, Logroño, Gijón y otros tantos de la geografía nacional. “No piden requisitos de formación previos, y aunque cada una tiene sus particularidades suelen ser para mayores de 50”, explica.

Tanto los usuarios más mayores de este servicio de orientación como los de menor edad  pueden solicitar información no sólo académica sino profesional. “Con Bolonia se pierden. A no ser que tengan a alguien en casa que también estudie no saben muy bien qué hacer”, recuerda para referirse a la entrada de España en el Espacio Europeo de Educación Superior y al cambio en las titulaciones que pasaron de ser licenciaturas y diplomaturas a grados de cuatro años. Ahora, con el anuncio de carreras tres años vuelve la incertidumbre: “No preguntan, están a la expectativa. Si es que verdad que cuando salió la noticia sí que nos llamaron más”.

Entre las carreras por las que más les preguntan están aquellas muy vinculadas a la televisión y a lo que se habla en los medios de comunicación. Brea apunta a Criminología, Medicina forense y Marketing. Intentan estar actualizados en todo momento y ya han empezado a asesorar sobre otro tipo de formación continua como son los MOOCs, que imparten algunas de las universidades más prestigiosas del mundo de manera gratuita, entre las que están las españolas.

“Para llegar al objetivo es tan importante la motivación como la organización”

La UNED es una de las instituciones que han incorporado los MOOCs a su oferta. Esta universidad pública, que depende de manera directa del Estado a diferencia de las demás que lo hacen de las comunidades autónomas, es la más numerosa en cuanto a estudiantes. Este curso tiene unos 200.000 y como recuerda Consuelo Vélaz de Medrano, su vicerrectora, la mayoría tiene entre 30 y 40 años, aunque está creciendo de manera exponencial el número de estudiantes más jóvenes que vienen de Bachillerato.

La modalidad de estudio es a distancia aunque se imparten tutorías presenciales. Si tiene que destacar tres de sus puntos fuertes menciona que permite una gran movilidad al estudiante, ya que cuenta con 61 centros en España y 11 en el extranjero; ofrece mayor libertad de elección ya que se puede cursar la carrera que se elija, “y se puede planificar bien el estudio”. Con ello se refiere a que el estudiante no tiene obligación de matricularse en un número mínimo de créditos (como sucede en otras universidades).

Si no se ha superado el Bachillerato y la prueba de acceso a la universidad, dentro de la UNED se puede hacer la prueba de acceso para mayores de 25, la de 40 (a través del reconocimiento de conocimientos adquiridos) y la de 45. Los que tengan la titulación de acceso pueden elegir entre 27 grados o bien 11 combinados (se obtienen dos títulos como Derecho y Ciencias Jurídicas, Educación y Trabajo Social, entre otras). Al igual que otros campus ofrece formación de postgrado o permanente con másteres oficiales, doctorados y títulos propios.

Este curso hay 152.632 alumnos matriculados sólo en la enseñanza de Grado y de todas las carreras sobresale Psicología con más de 33.000 estudiantes, seguida de Derecho y Administración de Empresas con más de 22.000 y 13.000 respectivamente. La media de edad más alta se registra en el Grado en Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas con 40,8; después está el Grado en Historia del Arte con 38,1, y en tercer lugar Geografía e Historia y Antropología Social y Cultural, ambas con 37,3.

La nota media más alta está en Filosofía, donde sus alumnos logran un 7,41, mientras que la más baja es la de Ingeniería en Tecnologías Industriales con un 6,18. El mayor número de hombres está en el Grado de Ingeniería Electrónica Industrial y el de mujeres en Pedagogía.

Los que no quieran ajustarse a criterios académicos pueden optar por la enseñanza abierta, que incluye los MOOCs, los cursos OCW (no requieren matrícula, son de acceso libre, gratuito y no tienen fecha de inicio y fin) y la UNED Senior para mayores de 45-50 años. “Quien desee estudiar debe acercarse a la universidad, solicitar información y orientación que le permita animarse y elegir los estudios más adecuados a sus intereses y circunstancias”, afirma.

Para las personas que llevan años sin hacerlo, existen dos herramientas para retomar la vida académica: las Comunidades Virtuales de Acogida, y el Entrenamiento y actividades formativas en línea como E-UNED primeros pasos o el curso Entrenamiento en Competencias para el Estudio Autorregulado a Distancia. Consuelo reconoce que el éxito también depende de uno mismo: “Para llegar al objetivo es tan importante la motivación como una buena organización de la tarea y la planificación del tiempo. Si el estudiante se matricula de demasiados créditos por la ilusión inicial, acaba desmotivado e incluso abandonando”

A pesar de las ganas de estudiar, la crisis es la que ha hecho que muchas personas tengan tiempo para volver a las aulas y que las clases estén llenas. Aún así, la vicerrectora se queda con las palabras de sus alumnos: “La gratitud de un estudiante por haberle ayudado a aprender es la mayor recompensa y satisfacción que puedo recibir como docente. Aprovecho para transmitirles mi gratitud por todo lo que me permiten aprender cada día”.

 

Visto en: APRENDEMAS

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