Cómo vive el cerebro la #Navidad y consejos para #relajarse al máximo

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La Navidad, guste o no, es la protagonista del momento. Sorteos de lotería, regalos, vacaciones para el que pueda, parón en las clases, y otros eventos como las reuniones con seres queridos marcan esta época. Pero, ¿cómo se vive en nuestro cerebro? Según la investigadora de la Universidad de Standford, Emma Seppäläy como publica Yahoo Health, cuando una persona logra relajarse y cambia el ritmo frenético por disfrutar de amigos y familia se expone a múltiples sentimientos. En mastermas.com repasamos algunos de ellos y te damos varias claves para huir de la rutina.

Regalos, villancicos y recuerdos que remueven nuestra memoria

Si te toca abrir un regalo se produce en el cerebro una anticipación. Esto significa que va a liberar dopamina, que es el neurotransmisor conocido como recompensa ya que piensa que va a suceder algo agradable. También tendrá lugar un sentimiento de gratitud, que significa que aumenta la actividad del hipotálamo. Si eres de los que disfrutas con un buen chocolate caliente,  entrarás en una situación de relajación ya que se activa el sistema nervioso parasimpático, que es el encargado de realizar acciones involuntarias como descansar y digerir. En ese rato el cuerpo puede restaurarse y reconstruir sus recursos. La mente se calma, y nos sentimos más felices, saludables, alegres y llenos de energía.

Toca recibir a la familia o bien visitarla, hacer alguna quedada con primos que vuelven del extranjero por Navidad. En ese momento una persona puede experimentar el sentimiento del amor. Lo que hace el cerebro el liberar hormonas como la oxitocina que provocan que la persona se sienta más unida a la gente, con más confianza y más feliz. Otra de las reacciones será la alegría. Cuando uno es feliz los niveles de dopamina se incrementan y provocan un sentimiento de placer, según David Goldman, neurocientífico de Estados Unidos, en declaraciones a Psychology Today.

Otro momento clave de la Navidad son los villancicos. Si uno es cantarín estará más que acostumbrado a entonar alguno y si no la radio, la televisión o quizá alguno de sus progenitores sean los encargados de poner la banda sonora de las vacaciones. Al escucharlos puede entrarnos nostalgia, ya que se recuerdan momentos anteriores en los que quizá estaban otras personas que han dejado huella. Lo que sucede es que la amígdala del cerebro  es la encargada de formar recuerdos ligados a experiencias emocionales.

Como se ha visto, para disfrutar de estos momentos es necesario relajarse y dejar que fluyan los sentimientos. Por ejemplo, desde este mismo miércoles 23 de diciembre los profesores españoles ya están de vacaciones, al igual que sus alumnos, y según un estudio de la City University of London, este periodo de descanso es vital para evitar el desgaste y el agotamiento mucho antes de que acabe el curso. De hecho, el informe recalca que el tiempo libre permite a los maestros restaurar su energía emocional, publican en la edición digital de The Guardian.
Vacaciones de unos días, tan buenas como las de semanas

“Nuestro trabajo demuestra que las pausas para los profesores, especialmente en momentos como el half-term (la semana de vacaciones que tienen los docentes en Reino Unido en medio de los trimestres) y la Navidad son increíblemente importantes…”, asegura el doctor Paul Flaxman, catedrático de psicología de la City University. Una de sus recomendaciones para desconectar cuanto antes es hacer ejercicios de atención plena, también conocida como mindfulness.

El equipo de profesores y expertos en salud de The Guardian también ofrecen otros consejos. Por ejemplo, la neurocientífica Claudia Aguirre recuerda que las vacaciones cortas (de entre 4 y 5 días) pueden tener los mismos efectos positivos en la salud y en el bienestar como otros periodos de descanso más largos. En esos días es vital desactivar la opción en el móvil de recibir correos electrónicos, aprovechar para jugar a juegos de mesa, ver cualquier cosa en la televisión y comer lo que más nos guste, sin remordimientos.

Unas carreritas para bajar el turrón

Limpiar, subir las escaleras del metro o correr porque se llega tarde al trabajo no es hacer ejercicio como tal, aunque en nuestro fuero interno queramos pensar que sí. Por eso las vacaciones de Navidad pueden ser un buen momento para aprovechar y salir a correr, andar o, incluso, patinar sobre hielo o hacer cualquier otro deporte relacionado con esta época del año. James Hilton, experto en coaching, recomienda distraerse de cualquier manera para evitar que la mente vuelva a recordar temas laborales.

La Navidad se supone que es para estar con seres queridos pero si se tienen niños hay que aprovechar cuando duermen, o cuando están con los amigos, para ver una buena película con la pareja o ir a dar un paseo a solas. La auto-reflexión es necesaria. Por último, evitar en la medida de lo posible hablar de trabajo, ya habrá tiempo en 2016.

 

Visto en: MASTERMAS

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