#Claves para enseñar a los #estudiantes a ser autónomos en su #aprendizaje

Estudiantes_de_la_Universidad_Central

 

Muchas veces en la enseñanza se dan demasiados apoyos a los alumnos, lo que suele debilitarles y se evita que se responsabilicen de su propio aprendizaje, paso que es decisivo para tener éxito sobre todo cuando se producen cambios en el sistema educativo al avanzar de nivel y en el momento en el que se incorporan a la vida adulta.

Para conseguirlo, Starr Sackstein, profesora y autora del libro ‘Teaching Mythology’, da en la publicación ‘Education Week Teacher’ diez consejos a los profesores para conseguir mejorar el aprendizaje de los estudiantes, se responsabilicen del mismo y se favorezca ese tránsito hacia la vida adulta.

El primero de ellos, se centra en desarrollar una buena relación entre profesores y alumnos con el fin de que el docente pueda conocer perfectamente el nivel de presión que el estudiante puede soportar y saber sus capacidades y límites para no alcanzar esos umbrales ya que, en caso contrario, lo que se logrará es un efecto debilitante en el niño.

En segundo lugar, se recomienda apoyar a los niños en el proceso de aprendizaje, sobre todo, en el inicio del mismo, pero con el objetivo de ir disminuyendo ese apoyo de forma progresiva y de cara al futuro.

El tercer consejo se basa en conseguir que el estudiante sea más autónomo, de manera que se preste apoyo, pero solo si es realmente necesario, y permitiendo que los estudiantes puedan trabajar en paz.

En cuarto lugar también es conveniente que el profesor no sea la única vía para aprender puesto que el docente no va a estar siempre ahí. De este modo, se aconseja que aprendan el proceso y que se lleven a cabo otros métodos como enseñar a otros estudiantes para fomentar un feedback. Los expertos en clase pueden ser otra fuente de ayuda cuando se precise.

En quinto lugar se debe enseñar a los estudiantes a confiar en sus propios instintos que suelen ser fiables, dándoles la oportunidad de practicar y alentándoles mientras realizan esta labor.

La sexta recomendación es hacerles ver que el profesor se ha dado cuenta de que están realizando algo por sí mismos que es bueno para su aprendizaje, de manera que comprendan que ese proceso de trabajo puede replicarse.

En séptimo lugar, hay que facilitar información periódica del trabajo que realizan los estudiantes. Una retroalimentación que tiene que ser constructiva y estratégica, pero sin ser demasiado prescriptivo en los consejos con el fin de que el alumno no tenga la opción de copiar y pegar esas ideas.

El octavo consejo es fomentar la reflexión y facilitar que los niños hagan un seguimiento de su proceso de aprendizaje, fomentando la confianza en ellos mismos. El objetivo no es otro que aprender mejor y definir los objetivos, lo que se consigue cuando la persona sabe cómo trabaja.

En noveno lugar, se aconseja que los profesores no hagan las actividades cuando el estudiante puede hacerlas por sí mismo. De este modo, se debe crear un ambiente seguro y alentador en el que se puedan correr determinados riesgos, pero cerciorándose de que los alumnos no van a salirse de su camino.

Y, finalmente, en décima posición, pero no menos importante por ello, se halla un último consejo: celebrar con frecuencia que los estudiantes están aprendiendo. Para ello, se propone utilizar las redes sociales para compartir el trabajo, y asegurarse siempre de que los alumnos ven el aprendizaje como algo positivo.

Visto en: APRENDEMAS

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